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Los zaragozanos remontaron gracias a un gol en el minuto 93 (2-1)

Maureta lleva el éxtasis a El Carmen

Escrito por ElDesmarque

Domingo, 25 Septiembre 2016 22:40
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El CD Ebro celebra un gol (Foto: Dani Marzo)

Otra semana que pasa y nadie consigue mandar a la lona a este Ebro de moral inquebrantable. Esta vez faltó poco para que sucediera, ya que un señor equipo como el Lleida lo tuvo todo en su mano hasta los últimos cinco minutos, pero los pupilos de Larraz parecen llevar grabado a fuego en sus mentes que, hasta que no pita el árbitro el final, hay vida. Ya lo demostraron semanas atrás en Valencia cuando, con un 3-0 en contra, fueron capaces de empatar. Hoy, en otra demostración de raza, fueron un paso más allá hasta voltear por completo el tanteador y hacer que la agónica victoria se quedase en casa.

Fue el momento culmen de un partido precioso de principio a fin, con dos equipos entregados y partícipes de un juego muy atractivo para el espectador, que desde los primeros instantes ya dieron señales de lo que íbamos a vivir, puesto que el encuentro arrancó de manera muy viva e intensa. Antes del primer minuto, pudo llegar el gol una internada por banda izquierda de Víctor Bravo, en la inicial de sus muchas intervenciones de nivel, en la que pensó un poco más de la cuenta antes de rematar con su pierna menos buena, dando tiempo a que le taponaran el tiro. Toda una declaración de intenciones, que hizo que los ilerdenses ni se inmutaran: Fran Moreno, un jugador merecedor de estar en otra categoría, di la rápida réplica, enviando su peligroso tiro al travesaño. El combate cuerpo a cuerpo siguió, y de seguidas, Gabarre remató centrado tras un fallo defensivo. El bravo ariete tuvo protagonismo, ya que fue duramente castigado por la rocosa defensa visitante, especialmente un Turu Flores que en varias oportunidades rozó el límite del reglamento. En el fragor de la batalla, Gabarre quiso tomarse la justicia por su mano y castigó al argentino con una dura entrada, que por fortuna para los de Larraz solo quedó en cartulina amarilla.

Mediado el primer tiempo, el destino del choque viró rumbo hacia los de las tierras del Segre. La tuvo Guillem Martí, delantero que ha militado en tierras aragonesas durante buena parte de su carrera, pero en el momento de la verdad, no remató bien, cuando contaba con la portería a favor, tras una salida incorrecta de Marqueta. Cada vez más cómodos, iba a llegar el momento en el que por primera vez, un visitante anotaba en La Almozara. Penetración imparable de Doncel, con centro que Marqueta no despejó del todo bien, el balón se envenenó con el efecto que llevaba, Alfonso la intentó sacar de chilena ya casi dentro, sin conseguirlo, y Cristian aprovechó el desaguisado para fusilar en la línea de gol.

Tras el descanso, otra vez en el primer minuto, Gabarre no pudo concretar un centro milimétrico de Víctor Bravo, cabeceando a las manos de Álvaro Campos. Esta vez sí, parece que la ocasión metió el miedo en el cuerpo a los ayer amarillos, que tuvieron que recular unos pasos atrás, intentando salvar los muebles. No tuvo su matinal más inspirada cara a gol Gabarre, que no colocó entre palos un gran pase desde banda derecha de Kevin Lacruz. Se desperezaron los ilerdenses y estuvieron a punto de poner la rúbrica. En una acción pegada a la línea de fondo, Guillem Martí le robó la cartera a Maureta, se fue en velocidad y cedió a Fran Moreno, que tiró abajo y pegado al poste, donde duele a los guardametas, pero ahí apareció brillante Marqueta para meter una mano salvadora. El meta tuvo que sacar de nuevo sus manos a pasear en un disparo lejano de falta de Miki Muñoz, que hizo volar al cancerbero.

El encuentro se encaminaba a una recta final apasionante, en el que el Lleida parecía tenerlo todo bien atado, pero todavía quedaba por ver el último e increíble arreón local. Antes de eso, susto grande tras estrellarse Pajarero contra las vallas del campo, tan cercanas al césped, en una acción del incansable lateral derecho, que con visibles síntomas de dolor tuvo que poner rumbo a vestuarios y luego al hospital. Y llegó la locura: un fuera de banda a favor del Lleida fue mal sacado, robando Víctor Bravo el esférico y enviando un maravilloso pase a Txema Pan, que peleó hasta el final un balón que parecía iba a perderse por la línea de fondo, obligando a Óscar Rubio a forzar y terminar derribándolo. Canario tomó los galones de efectuar el lanzamiento, tirándolo a la derecha del meta y engañándolo completamente. El tanto hizo que una histeria colectiva se apoderase de las gradas. Los seguidores se volcaron con el equipo, que quería algo más que el empate. Ante un contrincante muy tocado, Txema Pan la tuvo desde el punto de penalti, pero su tiro con todo a favor se fue arriba. Y en el 92, el éxtasis: córner a favor que Víctor Bravo pone con su espectacular zurda, Eneko cabecea entrando como un toro, y cuando parecía gol, el meta visitante Álvaro Campos hizo un milagro para su equipo, con un paradón antológico, pero el rechace fue a parar a Maureta que se lanzó al suelo para rematar a la red. Y para los amantes de la estrategia, miren y remiren con el vídeo la acción de Maureta en el córner: hace amago de ir al primer palo, le sigue Fran Moreno, pero nuestro jugador se frena y se va por la espalda del rival, que lo pierde de vista. Un segundo que gana Maureta, un segundo que el ilerdense se despista y, cuando quiere reaccionar, nuestro jugador se ha lanzado hacia el segundo palo. Cuando Fran Moreno se da cuenta de lo que ha sucedido, nuestros jugadores ya se están abrazando ante unos aficionados entusiasmados con un equipo que nunca deja de creer.

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