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El portero detuvo un penalti en los últimos minutos de partido

Montoya salva un punto sobre la bocina

Escrito por Dani Marzo (@Marzo_s)

Martes, 06 Diciembre 2016 20:05
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Imagen del partido (Foto: Rubén Losada/Fotografiarte)

Mereció mucho más el Club Deportivo Ebro en su enfrentamiento ante el Cornellá. Buscó el gol desde el principio, tuvo ocasiones que por una causa u otra no se transformaron, y demostró que, en cuanto a juego, espíritu de lucha y compromiso, la racha está superada. Solo falta que la “bolita” entre para volver a sumar de tres en tres.

Fue un choque de trenes, con un rival con un gran físico y que defendió con gran ímpetu su área. En la primera mitad, solo los de Larraz generaron ocasiones en el área contraria ante un Cornellá que se dedicó a defenderse sin poner nunca en apuros a Montoya.

La segunda mitad fue más vibrante, pues el gol estuvo mucho más cerca. Pero los locales se encontraron con un guardameta como Marcos que resultó un muro infranqueable y resultó, de lejos, el mejor jugador de su equipo. Con el tiempo prácticamente cumplido, llegaron dos jugadas que pudieron haber decantado el partido para uno u otro bando. El árbitro, que no había señalado la pena máxima en el área visitante tras un agarrón a Alain, si consideró falta punible una acción de Kevin Lacruz. Si lo fue, estaba fuera de los límites del área. Abraham lanzó la pena máxima pero Montoya despejó con los pies. Aún tuvo nuestro equipo una ocasión para mover el marcador, pero Marcos se alzó de nuevo en el salvador de su equipo al rechazar con el pie el disparo forzado de Txema Pan.

Los agoreros dirán que el Club Deportivo Ebro lleva ocho jornadas consecutivas sin ganar, donde solo ha marcado un gol, y de penalti, habiendo logrado en ese periodo cuatro puntos gracias a otros tantos empates. Los optimistas diremos que el equipo está en una gran línea, que solo la mala fortuna está impidiendo que llegue el gol. El equipo se está mostrando muy sólido, como lo prueba el sumar tres partidos consecutivos sin encajar un tanto y solo falta ese “pelín” de fortuna o acierto para que los marcadores nos sean favorables.

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El Desmarque