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Victoria por 2-0 frente al CD Guadalajara

La ambición del CD Ebro no tiene límite

Escrito por ElDesmarque

Lunes, 21 Marzo 2016 11:36

El Ebro ya es todo un cuarentón, al menos en lo que a puntos se refiere, porque en lo que a la salud respecta, la plantilla goza de un estado envidiable, que hace que el equipo sume su quinta semana consecutiva puntuando, tres de ellas con victoria y la cuarta seguida sin encajar un gol. La cifra de cuarenta y dos puntos, uno de los números mágicos que pueden dictaminar la salvación, ya es una realidad, y salvo auténtica hecatombe de aquí a final de temporada, la división de bronce volverá a ver las andanzas de estos guerreros de Emilio Larraz.

El partido fue una nueva demostración de que, ante los equipos de mitad de tabla hacia abajo, el Ebro suele controlar a su antojo, y todavía más cuando logra ponerse por delante, ya que a los conjuntos contrarios les está costando últimamente Dios y ayuda crear algo de peligro por los aledaños de un Montoya que, por cuarta semana consecutiva, deja su meta a cero. La mejor manera de meter miedo a un Guadalajara que venía en horas bajas y se fue todavía con más dudas a tierras alcarreñas, era empezar muy fuerte. Y con esa intención salieron de vestuarios los arlequinados, y en diez minutos ya habían generado hasta cuatro oportunidades de peligro para intimidar a su rival: en primera instancia fue Gabarre el que no pudo precisar su remate, al chocar un balón con él tras peinar el esférico Edu García. Seguidamente, fue Ferri el que tuvo que intervenir por partida doble para detener sendos disparos peligrosos. A la cuarta fue la vencida y, tras ganar Edu García la partida a Rangel, el defensor visitante derribó dentro del área al extremo arlequinado. El propio Edu fue el encargado de ejecutar la pena máxima y, a pesar que el cancerbero tocó el balón, iba el disparo tan duro que acabó besando las mallas.

Con el marcador a favor, el Ebro se sintió cómodo y de nuevo Ferri tuvo que ser el salvador de los suyos, desviando un peligroso envío de Edu García. El único mal trago por el que tuvo que pasar el Ebro fue el cuarto de hora final antes del descanso, ya que el Guadalajara tomó mayor posesión de balón, aunque sin ocasiones realmente claras. José Vega lo probó desde la frontal, pero su tiro se fue al lateral de la red. En el treinta y tres, el colegiado señaló libre indirecto dentro del área, al entender que Montoya había cogido el balón y lo había vuelto a soltar. Decisión polémica y oportunidad de oro para los visitantes. Miguélez lanzó la peligrosa falta con adviesas intenciones, metiendo un balón raso que pudiera rebotar en alguien y acabara dentro de portería. El rebote llegó, ya que el balón dio en Álex García, pero Montoya acabó atrapando.

No tuvo tanta chispa una segunda mitad aburrida en términos generales. Al Ebro le interesaba mantener lo logrado, y era al Guadalajara al que le tocaba dar un paso adelante, en búsqueda de algo positivo. Volvió a ponerse de manifiesto que los de Félix Arnáiz no están atravesando por su momento más brillante en cuanto a juego de la temporada, pues el equipo fue la viva imagen de la impotencia, de intentar lograr algo de provecho y no saber como ejecutarlo. La zaga local únicamente tuvo que estar atenta en una internada de Dani Iglesias, perfectamente cortada por Álex García. Atento también estuvo el trencilla para ver con nitidez un piscinazo descarado del anteriormente citado, Dani Iglesias, que acabó como no podía ser de otra forma, con cartulina para el jugador.

La ovación de la mañana llegó con toda justicia en el minuto 79 para la reaparición de Adán Pérez, cuando entró a sustituir a Kevin Lacruz. Cinco meses después de aquella infausta lesión en la Ciudad Deportiva de Getafe, el atacante volvió con ganas, y en los once minutos que permaneció sobre el campo demostró que va a ser otra pieza más de valía con la que contar para lo que resta de curso. De las botas de Adán nació la jugada de la sentencia ante un rival descosido. Un pase para Draman, en la que el delantero se escoró demasiado, aunque aguantó bien la pelota, se posicionó de forma más centrada dentro del área, para acabar disparando y superando tanto a portero como a dos defensores bajo palos. Fue la puntilla de un Ebro que no deja de sonreir y de disfrutar semana a semana.

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