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Desde la puerta catorce, blog de Carlos Puértolas
El Principito
Lunes, 06 Noviembre 2017 12:20

Hubo una tarde de verano en aquel 87 en la que, una vez más, estuve lento. Demasiado lento. Sobre una pista de futbito preparamos una liguilla entre un puñado de machotes de cinco y seis añitos, pero imbuidos en los nombres de jugadores de Primera división. Cada uno elegimos un delantero y un portero. Un tipo veloz escogió a Buyo y Hugo Sánchez. Otro no tanto a Zubizarreta y Lineker. Un loco se arrojó a los pies de Futre y los guantes de Abel. Y otro tarado nombró a un tal Bossio, ché. Yo me quedé atrás. No supe qué decir. Mi voz estaba congelada, casi muda. Ridícula. Una vez más. Sólo el sabio consejo de quien se sabe vencedor deshizo ese pánico escénico y grotesco ante el resto de robustos boquiñeneros: me dijo, por lo bajini, que me vistiese de Poli Rincón y del argentino Pumpido. Lo grité como pude sabiendo que había perdido pero que, con esos nombres de relumbrón, la derrota era más honrosa.

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Jesús Seba en su etapa como zaragocista.

Jesús Seba en su etapa como zaragocista.

DESDE LA PUERTA 14, BLOG DE CARLOS PUÉRTOLAS
Palabra de gitano
Lunes, 23 Octubre 2017 20:49

Jesús Seba tuvo un sueño: retirar a su padre. No lo logró. Ni de lejos. No consiguió firmar un sueldo grosero para sacar al oficial de primera Seba de la albañilería. En Zaragoza apenas cobró 100.000 pesetas y en Inglaterra unas cuantas libras más, no muchas. Este gitano del Barrio Oliver fue posiblemente la gaseosa más sabrosa que vivió la Puerta 14. Creció y se disolvió como un champán bueno. Un ídolo efímero. Un tipo menudo, ratonero y listo que nos redujo la distancia entre un partido de infantiles en La Camisera y otro en La Romareda a un puñado de goles y menos de diez años de distancia. No. No y no. Después, aquel gas se disolvió el ídolo fugaz desapareció de nuestras vidas.

Jesús Seba, como muchos otros, se aprovechó de una enfermería superpoblada para jugar en la elite. El overbooking camillero y los debuts de canteranos son un perfecto ejemplo de causa-efecto en el mundo del fútbol. Tras una pretemporada a las órdenes de Víctor Fernández y un arranque bajo la tutela de José Luis Iranzo en el filial de los Cuartero, Celso Mostacero, Roberto Martínez y Sánchez Broto una llamada cambió su vida. Víctor le reclamó para viajar a Atocha el mismo sábado de partido en sustitución del lesionado Higuera. Seba jugó como titular por delante de Moisés ante la Real Sociedad de Toshack, Kodro y Oceano. Buen partido. Buen nivel. Lucha, pelea y garra. Pero en Primera se necesitaba más.

La mostró quince días después en Copa de la UEFA. Ante el débil Frem de Copenhague, anotó dos goles y se convirtió en ídolo. La Puerta 14 nunca hizo ascos a un buen bocado casero y Seba nos empachó de buen producto de la Zaragoza más profunda.

La calificaron como la noche de las charangas. Una Romareda semivacía de público rellenó sus huecos con el sonido festivalero de varios grupos de trompetas, timbales, bombos y tambores. Tararearon los dos tantos de Jesús y tres de Dorin Mateut al ritmo el Tractor amarillo, Te huelen los pies o Paquito Chocolatero. Los mejores hits de aquel loco 92. No necesitó música tres días después. Contra el Tenerife de Valdano en el viejo Heliodoro marcó otro gol y el remolino de la fama engulló a un muchacho de apenas 18 años.

Le costó digerir semejante atracón de focos. La prensa le llegó a comparar con la otra gran promesa del fútbol nacional: Julen Guerrero. Fue convocado por la selección sub-21 y ocupó portadas en toda España. Los titulares facilones de la época vendieron la historia de un gitano salido de un barrio humilde, hecho a sí mismo sobre la tierra regional y goleador en Copa de la UEFA. No era para tanto. Cuenta que entonces lo veía normal pero pronto descubrió que su nivel futbolero ni mucho menos merecía esas alabanzas ni disputarle el puesto a los Pardeza, Higuera o Juan Esnáider.

Jamás llegó a tener ficha del primer equipo y Víctor, cuando la enfermería se vació, le envió rumbo al filial. Las 100.000 cochinas pesetas y un puñado de dietas fue todo su botín para retirar a papá Seba. Jugó veinte partidos en total y una maldita rotura de los ligamentos de su tobillo frenó la progresión natural en seco.
Además, como todo muchacho noventero, debió cumplir con el servicio militar. Los mandos le permitían ir a entrenar pero no le libraron ni de las guardias nocturnas, ni de la instrucción ni de los madrugones. Dos trabajos en uno, mal pagados y complicados de combinar acabaron definitivamente con el sueño en La Romareda.
Al acabar la mili marchó al Villarreal de Segunda División. Allí compartió vestuario con Sánchez Broto, el canterano Cornago o Jesús García Pitarch. Seba anotó un solo gol. Poco botín para ganarse un contrato mejor.

Pero en 1995 las casualidades de la vida le llevaron lejos de Zaragoza. El excéntrico millonario inglés Mister Whelan acababa de comprar el Wighan de la Tercera División inglesa. Este extravagante vendedor de ropa deportiva, preguntó a su delegado de tiendas en España, Paul Hodges, por alguna promesa buena bonita y barata. Hodges, residente en Zaragoza, no dudó en hablarle de tres muchachos sin suerte: Roberto Martínez, Isidro y el propio Seba. Una mañana Paul se acercó por la Ciudad Deportiva y les tentó. Tras asimilar que aquello no era una broma, los tres comenzaron a dudar.

Dudaron mucho. Pero mucho. Un vuelo sin compromiso y a gastos pagados para ver las instalaciones les acabó de convencer. Sin saber una sola palabra de inglés, hicieron las Inglaterras. Apenas acertaron a comprender el titular que les persiguió desde entonces: “Los three amigos”.
El primer balón que tocó Seba en el primer amistoso acabó en gol. Tremendo. Increíble. Jesús is a Wiganger, le cantaba a diario la afición del Wigan tildándolo de nuevo mesías.

Halló el lugar perfecto para trabajar pero no para vivir. Tras un tremendo revuelo mediático inicial, el fútbol y el ocio rellenaban las veinticuatro horas del día primero en un hotel donde vivieron seis meses y luego en una casa más acogedora. Poca luz, mucha lluvia, un idioma incomprensible y la lejanía con su casa complicaron la aventura. Entrenaban, asistían a clases de inglés y comían y cenaban en un restaurante italiano regentado por un gallego que les permitía jugar a la baraja en un aire españolizado.

En el campo todo fue fabuloso. Ascendieron y se convirtieron en ídolos pero Jesús seguía echando de menos su casa. Año y medio después y con varias ofertas sobre la mesa de Inglaterra volvió al filial de Luis Costa y Manolo Villanova. Soñó que en La Puerta 14 corearíamos de nuevo eso de “Seba, Seba” pero nos habíamos olvidado y él tampoco mostró argumentos para recordárnoslo. Debía volver a emigrar, esta vez para siempre.

Las maletas le llevaron de nuevo fuera, a Portugal, al Chaves donde relanzó su carrera con un ascenso a Primera pero en una Liga menor. El Os Belenenses pagó un traspaso por un muchacho más maduro. Jugó mucho y bien pero un problema cardiaco le devolvió a España a Segunda B. Para poco habían servido los treinta partidos en la elite jugados en el país luso, para fichar por un Orihuela y por un Palencia paupérrimo antes de volver a casa, al Andorra y al Oliver de su vida.
Tocaba reinventarse, pinchar una burbuja futbolera lánguida y dedicarse a vender seguros como nuevo modo de vida, además de ayudar a Roberto Martínez en busca de promesas que exportar al Everton inglés.

Lo peor estaba por llegar: la cárcel. Envuelto en una trama junto a su suegro, según cuenta la hemeroteca de El Mundo Deportivo en mayo de 2013, “el magistrado del Juzgado de Instrucción número 1 de Zaragoza ordenó su ingreso en prisión sin fianza después de que el Grupo de Delitos Económicos de la Policía le atribuyera la presunta participación en al menos de ocho fraudes a compañías de seguros con los que habría ingresado unos 110.000 euros en los últimos cuatro años (…) Seba está imputado por estafa y por formar parte de un grupo criminal, ya que junto a él se detuvieron a otras diez personas y cinco de ellas fueron a prisión. Supuestamente, se inventaban o exageraban siniestros, un total de 156. Entre los encarcelados está también su suegro”.

Seba tuvo un lugar al que volver, al fútbol, a lo suyo, a los de siempre; a la dirección deportiva del Mirandés donde hoy trata de devolver al equipo a Segunda. No pasó por prisión Rubén Sosa, quizá porque fue principito. Pero eso ya es otra historia.

Cani, en su despedida (Foto: Dani Marzo).

Cani, en su despedida (Foto: Dani Marzo).

Desde la puerta 14, blog de Carlos Puértolas
El día que nos hicimos mayores
Martes, 08 Agosto 2017 09:59

Cani le tiró un caño a Reiziger y la Puerta 14 enmudeció. Después aplaudimos. No nos lo creíamos. En apenas unos minutos sobre el verde, un tipo de nuestra quinta y que seguro había gritado entre nosotros, le había sacado las vergüenzas a un campeón de Europa. El tulipán negro de labios generosos quedó avergonzado ante la Puerta 14, que aclamó orgullosa el detalle como si lo hubiese hecho ella misma. Absorbíamos una cucharadita de ilusión días después de haber vivido la vergüenza de Villarreal y el primer descenso de nuestras vidas. Tras ovacionar a Rubén Gracia “Cani” en el campo, supimos que, por fin, nos habíamos hecho mayores.

Paco Salillas, en un amistoso con el Real Zaragoza (Foto: CF Épila):

Paco Salillas, en un amistoso con el Real Zaragoza (Foto: CF Épila):

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El Potro alagonero
Lunes, 29 Mayo 2017 21:21

El primer partido de fútbol al que asistí en mi vida fue en Boquiñeni, sobre la tierra de unos de los fondos del municipal Alto Don Diego. Me senté detrás de un alambre oxidado que hacía las veces de valla, junto a un puñado de pollitos más y, desde allí, vi como el Torres de Berrellén goleaba sin piedad a la escuadra local, más centrada en las fiestas del Santo Cristo de la Capilla que en el duelo de Primera Regional. Tenía apenas cuatro añitos, lo suficiente para que me llamase la atención el botellín de cerveza que el portero boquiñenero colocaba cuidadosamente sobre la sombra proyectada por uno de los postes. De vez en cuando, el guardavallas se hidrataba sin disimulo ante el calor infernal que imagino padecía bajo sus guantes.

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Duca en primera fila, con bigote (Foto: Europa en juego).

Duca en primera fila, con bigote (Foto: Europa en juego).

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El tendero de Recife
Martes, 25 Abril 2017 15:06

Existen futbolistas que se convierten en entrenadores. Existen futbolistas que se convierten en Directores Deportivos. Existen futbolistas que se convierten en colaboradores de medios de comunicación. Existen futbolistas que se convierten en representantes e intermediarios. Duca tiró por la calle de en medio. Ni una cosa ni la otra. Ni la de más allá. Fundó una tienda de ropa deportiva en su Recife natal. Allí vendió bañadores, balones, zapatillas, botas y pantalonetas de equipos y selecciones. Las mejores prendas para un futbolista de calidad que jamás desentonó en un equipo de ensueño. Duca, el pelotero de la calle Albareda, se marchó en 1965 y no volvió a Zaragoza jamás pero sí dejó como legado a un compatriota y ahora vecino de la ciudad: Darcy Silveira Dos Santos “Canario”.

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Javier Planas.

Javier Planas.

Jueves, 23 Marzo 2017 09:16

Madrugar todos los días de tu vida para trabajar en lo que te gusta, en ocasiones, es muy duro. Madrugar todos los días de tu vida para trabajar en lo que no te gusta es terrible. Javier Planas lo sabe bien. Este diestro de talento innato perteneció más al segundo grupo que al primero. Había llegado al fútbol de rebote, casi sin querer, y se retiró a causa de una gravísima lesión de rodilla. No lloró. Tampoco convirtió aquel episodio en un drama vital; quizá sintió un alivio. El pelotero, de cualidades infinitas, se marchaba tumbado en una camilla y convencido de que simplemente aquello suponía el comienzo de una nueva vida.


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José Ángel Zalba.

José Ángel Zalba.

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Buenas noches presidente
Lunes, 20 Febrero 2017 12:28

Hubo una mañana en la que un setentón arrugado, con poco pelo y vestido con un chándal de colores llamativos entró, con el mentón arriba, en el viejo gimnasio del Real Zaragoza. No cogió ninguna pesa, ni siquiera se acercó a las viejas bicicletas estáticas apartadas al fondo de la nave. Saludó a cada una de las personas de la sala, con exquisita educación, y ocupó una de las sillas preparadas para los asistentes a la Junta ordinaria de accionistas del Real Zaragoza. Serio, estirado y con un puñado de papeles sobre sus piernas esperó paciente el comienzo de la infinita enumeración de mentiras, números falseados, falacias y tedio del pérfido dueño Agapito Iglesias. Aparentaba ser un friki, un tipejo con ganas de llamar la atención. Nada parecido. Aquel señor era Don José Ángel Zalba, el último presidente electo de la historia del Real Zaragoza.

Sergi López Segú.

Sergi López Segú.

Lunes, 16 Enero 2017 10:08

Algunas personas fallecen de ancianas, así de simple. Otras mueren víctima de una terrible enfermedad. Unas pocas, no sé por qué se van. Sergi López Segú caminó la mañana del 4 de noviembre de 2006 hacia la vía de tren, cerca de la estación de su Granollers natal. No volvió. Hubo un tiempo que califiqué de cobarde a quien decidía marcharse por elección propia. Me avergüenzo profundamente de pensar aquello y mucho más de decirlo e incluso incidir en semejante ridiculez. Hace falta ser muy valiente para poner punto y final a tu propia vida.

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Imagen de Bustillo

Imagen de Bustillo

Viernes, 16 Diciembre 2016 15:54

El Hotel Molino Park de Salou acumula centenares de críticas pésimas en el portal web Tripadvisor. Lo tildan de mediocre, anticuado, explotado e incluso sucio. Quizá necesite una mano de pintura, una escoba, limpiacristales y algo más para que esos clientes encuentren argumentos positivos y reescriban su opinión sobre un complejo de seiscientas camas, dos piscinas, un jacuzzi y más de cien tumbonas.

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Lobo Diarte (Foto: Heraldo.es)

Lobo Diarte (Foto: Heraldo.es)

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El lobo feroz
Lunes, 28 Noviembre 2016 21:37

A Carlos “Lobo” Diarte nunca le gustó la música tradicional paraguaya. Su melena oscura y sus ojos achinados y su disparo eléctrico habían huido del sonido guaraní, la chipa guazú y la pajagua mascada cuando tan solo era un adolescente triunfador. Más tarde, con casi treinta años y una década sobre hierba europea, soñó con contonear su cuello y su cadera al ritmo de Sultans of swings de los Dire Straits. El resultado se acercó más a un maniquí casposo que a una estrella del rock. Diarte emitía una voz pausada y poco melódica, a miles de kilómetros del tono personalísimo del gran Mark Knopfler y su banda. Antes que solista y presunta estrella en el especial de Nochevieja de 1976 en TVE jugó al fútbol a una velocidad atroz. El Lobo mordió cada área con una fiereza tremenda para triunfar en la Liga española, además de anotar el gol 1.000 de la historia del Real Zaragoza.

El Desmarque