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Los amiguismos dejan a Juliá con el culo al aire

Escrito por ElDesmarque

Lunes, 23 Enero 2017 18:05
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Agné junto con Juliá (Foto: Dani Marzo).

Larga. Muy larga es ya la lista de hombres conocidos por Narcís Juliá que han llegado en el último año al Real Zaragoza. En teoría, hombres de confianza del director deportivo para ofrecer su rendimiento inmediato y ayudar en una delicada situación. Nada más lejos de la realidad. La agenda de Narcís no sólo no está funcionando, además le está dejando en evidencia.

Dongou, Campins, Bagnack, Lluis Carreras, Raúl Agné... Flaco favor, por el momento. Dos mercados de fichajes -y lo que va de éste- ha tenido Narcís Juliá para intentar confeccionar una plantilla competitiva y pelear por los puestos que dan derechos a soñar con el ascenso a Primera División. Para ello, el director deportivo ha decidido, en la mayoría de las ocasiones, apostar por gente de su confianza.

Jugadores o entrenadores que conocía de manera personal y que sabía que vendrían para intentar ayudarle en su desesperado intento por cumplir unas expectativas que se diluyen a la misma velocidad que el equipo sigue generando dudas. Primero, se jugó su bala inicial con un Lluis Carreras que se vio obligado a poner sobre la mesa su salida del club tras el fiasco de Palamós.

Luego, llegó el verano como bocanada de aire para confeccionar una plantilla desde cero y totalmente a sus anchas. Pero los disparos al aire (como las apuestas por hombres como Popa o Juan Muñoz) y los recursos de última hora (como la llegada de Macky Bagnack) frustraban su segundo intento. En la recta final del tercer mercado con Narcís Juliá a los mandos, la cosa no tiene mucha mejor pinta.

Sólo han llegado al equipo Jesús Valentín (central suplente en la Sociedad Deportiva Huesca) y Edu Bedia (tras dos meses sin ir convocado con el Real Oviedo). Y como candidatos aparece un futbolista de 37 años que llega después de ser tercer portero en el actual colista de la categoría. Independientemente de la cantidad económica de la que dispone el club (que ciertamente es preocupante) la política de fichajes por amiguismos está jugando una mala pasada al director deportivo.

Confianza en gente todavía sin contrastar en lugar de una apuesta por los futbolistas formados en la Ciudad Deportiva y una larga serie de decisiones (en el banquillo y en el césped) que no invitan a pensar en un proyecto estable y digno de regresar a la máxima categoría. Ya van demasiados meses y demasiadas oportunidades como para no pedir responsabilidades.

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El Desmarque