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El último berrido, el blog de Pedro Bellido

Ser Gil, hacer el Gil (parte II)

Escrito por Pedro Bellido

Viernes, 22 Julio 2016 13:32
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Sergio Gil (Foto: Twitter)

No creo que se acuerden que hace un tiempo escribí algo sobre Sergio Gil. El resumen de aquello venía a ser que, a mi parecer, ni el Real Zaragoza tenía verdaderas intenciones de contar con el canterano ni el canterano, a la sazón, tenía verdaderas ganas de continuar en el Real Zaragoza. Lo que a mi parecer, ambas cosas, eran un error de cálculo de mediana intensidad. Por parte del club porque no está la cosa para desperdiciar algo de talento, y por parte del jugador porque todavía no había probado su verdadera valía en el fútbol profesional.

Pasado un tiempo, lo que entonces parecía un choque de cabezas con más intenciones escondidas que reales, y que situaba a los dos contendientes en el mismo plano de la pelea, ha terminado en este segundo asalto por dejar al club un peldaño por encima del chaval. Enseñarse como se está enseñando Gil por ahí, supongo que movido por el consejo de su representante, le está haciendo un perjuicio notable al chico en lo que a su imagen como zaragocista (que no dudo que lo sea) se refiere.

No sé si lo decía mi abuelo o si lo dicen todos los abuelos del mundo, pero siempre escuché que “tan importante es tener la razón como no perderla”. Y Sergio la está perdiendo con unas actuaciones un tanto extrañas. Porque desconozco cómo acabará la cosa y si, llegado al plano judicial, será el club o el chaval quien tenga la razón. Lo que sí estoy seguro a estas alturas de la película es que la imagen de Sergio para el zaragocismo (su zaragocismo al fin y al cabo) está gravemente dañada.

Convendría decirles a los chicos, cuando son jóvenes, que los representantes no son los dueños de sus actos. Que es al revés. Que son ellos los que les pagan un buen dinero para que manejen sus carreras con diligencia y discreción. Y que si no lo hacen, lo mejor es darles una patada en el trasero y que sea otro quien les aconseje. Y que les aconseje bien. Que para eso, a fin de cuentas insisto, les pagan. En la mayoría de los casos muy bien.

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