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El blog de Pedro Bellido

El clásico aragonés está cachondo

Escrito por Pedro Bellido

Jueves, 03 Marzo 2016 17:37
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Cuando el clásico aragonés está  cachondo se nota. Es un cachondo de manual, tenga la edad que tenga. Y no hay nada que le ponga más cachondo que una racha positiva del Real Zaragoza.

Cuando uno todavía anda en edad temprana, en la que los instintos primarios y primates todavía no han aflorado, una buena racha del equipo implicaba llegar el lunes al colegio con la camiseta del Zaragoza y, echando espumarajos por la boca, asegurar que a su equipo no había Barcelona ni Madrid que se le resistiera. Conviene recordar esto porque en pocos colegios sucede ahora.

En edad adulta, la última vez que el clásico aragonés estuvo muy cachondo fue en la final de la Copa del Rey del 2004. Un exhaustivo trabajo periodístico nos llevó a constatar que una sauna cercana a la cárcel Modelo de Barcelona había tornado toda su decoración en una sola noche de marzo: de neones y lámparas de dudoso gusto había pasado a poseer todo tipo de camisetas, bufandas y banderas con los colores del león rampante. Y eso, claro, sin que ningún zaragocista afirmase haber estado ahí. Jamás.

Hoy, diez puntos después, el clásico aragonés ha adquirido un nivel de euforia similar al que la ciencia indica que está al límite de la "cachondura". No es peligroso, aseguran 9 de cada 10 doctores consultados (menos uno de Osasuna). Y por eso el clásico aragonés llena los autocares a Vitoria y cree más que nunca en el ascenso. Si hace unas semanas el Ebro bajaba con la gran seca, solo hace falta que se acerquen ahora a la orilla para confirmar que baja con la gran remojada. Eso lo sabe hasta mi vecino de blog, Carlos Puértolas, el de la puerta catorce, que ya se va mereciendo conocer al clásico aragonés.

No es cosa baladí. Sepan que a un clásico aragonés cachondo no se le pone nada por delante. Nada ni nadie. Es capaz, como en Barcelona, de hacer magia. La magia del ascenso directo.

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El Desmarque