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El último berrido, el blog de Pedro Bellido

Cuando la cantera es la cartera

Escrito por Pedro Bellido

Jueves, 07 Diciembre 2017 21:10
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Sergi García (Foto: Daniel Marzo).

Anda revuelto el mundo del baloncesto en Zaragoza con la anunciada (todavía no cerrada) venta de Sergi García al Valencia Basket. Una venta que en parámetros deportivos es una auténtica pena, pero que esconde la realidad económica de un club cuyo futuro inmediato y no tan inmediato va a depender de movimientos semejantes al que ahora nos ocupa. A pesar de que la marcha de este estupendo y joven jugador supone un golpe en la línea de flotación del corazón de los aficionados rojillos, negar la dificilísima situación en la que se encuentran las arcas del club pone el fichaje en una balanza claramente desequilibrada: ¿qué prefiere usted, que se le rompa el corazón de desamor o se le certifique una muerte cerebral?

Mucho me temo, además, que la venta de Sergi García va a suponer solamente la punta del iceberg. En estas circunstancias, el aficionado de Tecnyconta tiene dos opciones: pararse a llorar cada venta de un muchacho incipiente al que no va a poder disfrutar en la pista o frotarse las manos con el presumible tesoro que el club tiene en su prolífica cantera.

Alocén, Pradilla, Ánder, Fernández, Krejci y compañía (por nombrar sólo el quinteto más inicial del filial) empiezan a asomar su cresta dorada entre los mayores y el club sonríe satisfecho. Sabe que mientras busca apuntalar su proyecto con otro buen sponsor (en Venezuela o en donde sea) el trabajo que viene realizando en la cantera le va a permitir capear el temporal con suficiencia. El dicho de ‘cantera o cartera’ ha encontrado aquí una nueva acepción: que la cantera sea la cartera.

A estas alturas de la película es más difícil que aparezca ‘Petróleos Pepín’ o ‘Banco Mercedes’ que tirar de la tarjeta de crédito que el club tiene en la cantera, donde el trabajo de Luis Arbalejo empieza a dar unos frutos tan bestiales que, en el momento en el que no se pueden sujetar a lo chicos que llegan arriba, habrá que empezar a sujetarle a él. Porque a éste, me temo, también se lo querrán llevar pronto.

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El Desmarque