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Entre líneas, el blog de Jorge Oto

Feo, fuerte y formal

Escrito por Jorge Oto

Lunes, 09 Mayo 2016 19:06
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A estas alturas, la arruga es bella. Cuando tan solo restan cinco partidos para la conclusión de la temporada regular y la distancia con la gloria es tan pequeña, la estética queda relegada a un segundo o tercer plano y el pragmatismo reina. En realidad, es así desde hace tiempo, pero a La Romareda le cuesta sacudirse la tradición y apartar su gusto por el buen fútbol para fiarlo todo al resultadismo. Por eso no puede evitar mostrar su enfado cuando lo que ve no es de su agrado. Una cosa es asumir la fealdad y otra bien distinta aplaudirla. Es cuestión de ADN. El zaragocismo no soporta que le bailen en su casa, y menos si lo hace un filial desahuciado. El día en que La Romareda deje de pregonar su enfado a los cuatro vientos por algo así, todo se habrá perdido.

Eso sí, el reproche es pasajero. Un gol devuelve la sonrisa y rescata la ilusión por, esta vez sí, volver a casa. Así sucedió el domingo, cuando el tanto de Diamanka mató el partido, alivió al zaragocismo y convirtió la zozobra en olas de ilusión. Es el poder del gol, capaz de revertir estados de ánimo y de convertir las pesadillas en sueños.

Y es hora de soñar. El Zaragoza no habrá sido el más regular de la categoría, pero su gran segunda vuelta, su notable trayectoria y su extraordinaria dinámica en los últimos partidos le avalan para continuar firme en el asalto a las dos primeras plazas, algo que muchos ya habían descartado desde hace demasiado tiempo. Si continúa la racha, nadie podrá decir que el Zaragoza no mereció subir. Se lo habrá ganado a pulso. Feo, fuerte y formal.

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