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Al equipo se le ha puesto cara de aspirante a todo

El Zaragoza va en serio

Escrito por Jorge Oto

Lunes, 15 Febrero 2016 12:42
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Definitivamente, esto es otra cosa. El Real Zaragoza se ha puesto serio justo cuando la temporada se deja de bromas y ha apretado los dientes, cerrado los puños y fruncido el ceño para decirle a esos que no contaban con él para pelear que está listo para entrar en combate. Al Córdoba lo mandó a la lona en el primer asalto y jugó con él hasta el último. Ganó por KO y lució músculo, poderío y fuerza. Un ganador.

El cambio ha sido radical y el Zaragoza sabe a qué juega, tiene un guión y un patrón al que se acoge con rigor. Y eso, a estas alturas y recordando el pasado más reciente, suena a música celestial. El balón ya no es aquel objeto sospechoso que había que quitarse de encima como fuera. A ello ha contribuido Javi Ros y fundamentalmente Culio, un futbolista tremendo que en el Nuevo Arcángel impartió una lección de cómo manejar un encuentro. De cada esférico que llegaba a sus pies salía algo provechoso. Una delicia.

Pero el Zaragoza actual no es solo Culio, aunque es innegable que su llegada y la del resto de los nuevos ha impulsado decisivamente el concepto de fútbol al que aspira Carreras. Con balón, la menor distancia entre líneas y la mejor ocupación de espacios permite una mejor combinación y multiplica las llegadas al área con un número mayor de efectivos. Hasta hace poco, el Zaragoza acumulaba encuentros sin crear una sola ocasión de gol. En Córdoba marcó dos pero pudo hacer el triple. Aunque no menos relevante es el cambio que ha experimentado el equipo cuando no tiene el balón. La presión –esencial—parte de zonas seleccionadas con criterio, la intensidad alcanza a todas las áreas del campo y los achiques y repliegues no tienen nada que ver con los de hace un mes y medio. Otra cosa, al cabo.

Todo ello explica la fisonomía de un Zaragoza al que se le ha puesto cara de claro aspirante a todo. Antes, sin los nuevos y con nula aportación desde el banquillo por parte de un entrenador incapaz, la aspiración era alcanzar el sexto puesto. Ahora, con un técnico que sabe lo que quiere y cómo transmitirlo y jugadores bien aprovechados, el Zaragoza se ha puesto a la altura de esos ocho o nueve equipos que lucharán por tres plazas de ascenso. Sonrían. Esto va en serio.

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El Desmarque