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¿En quién creer?

Escrito por Jorge Oto

Lunes, 09 Enero 2017 16:07
Raúl Agné durante un encuentro esta temporada (Foto: Dani Marzo)
Raúl Agné durante un encuentro esta temporada (Foto: Dani Marzo)

Un equipo que ha dejado de ganar 13 de los 20 partidos que ha disputado es un ejemplo de vulgaridad que no ostenta mérito alguno para otorgarle la candidatura a nada. Ese es el Real Zaragoza, un conjunto incapaz de ganar tres partidos consecutivos. Un equipo de media tabla cuyo técnico ya se esfuerza en advertir que el ascenso directo queda demasiado lejos y que los rivales que optan a subir por la vía rápida van a otra velocidad.

El mensaje es tan evidente como torpe. No está el Zaragoza para grandes hazañas ni para presentar batalla a los primeros. De hecho, ha caído ante los cuatro equipos que comandan la tabla y, en algunas ocasiones, de forma clara y sin opciones. Pero no necesita el atormentado zaragocismo mensajes que acentúen todavía más su desdicha.

Desde su llegada, Agné ha mostrado un talante luchador y un encomiable espíritu de sacrificio. Por eso, su llamada a fijar el objetivo en los play off es desalentador.  Realista, sí, pero resta todavía más ilusión a una afición harta de estar harta. Además, con casi 70 puntos en juego y el mercado invernal abierto, el Zaragoza no está legitimado para tirar la toalla. No todavía.

Cierto es que las carencias son claras y numerosas. Unos sobran, otros faltan y varios jugadores están demasiado lejos de su mejor versión. El Girona, como ya hicieron antes Levante o Cádiz, desnudó a un Zaragoza con mucha más calidad técnica que en años anteriores pero con similar falta de calidad física y que, según Agné, ha de sobrevivir a través de la pelota y la posesión. Mal asunto este en una categoría que suele premiar mucho más el rigor y la intensidad y concede poco al dominio del balón.

Agné es un currante, al igual que muchos de sus jugadores. Un tipo que cree en la exigencia y que completa una gran dosis de conocimiento con ilusión y trabajo. Merece que le vaya bien. Y así ha sido cuando ha aplicado la lógica en sus decisiones. Por eso no se entendió que arrebatase la titularidad a Ratón para otorgársela a Irureta sin que el primero mereciese salir ni, sobre todo, el segundo entrar. No está el Zaragoza para concesiones gratuitas y, si Agné no cree en Ratón, debería plantearse seriamente la conveniencia de reforzar la portería. Porque resulta difícil de creer que su confianza en Irureta, que acumula errores groseros y que ha costado varios puntos al equipo, sea absoluta.

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El Desmarque