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Entre líneas, el blog de Jorge Oto

Caras largas

Escrito por Jorge Oto

Lunes, 30 Octubre 2017 14:17
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Imagen del último partido (Foto: Daniel Marzo).

Anda el Zaragoza algo deprimido. Aspecto desaliñado, semblante serio y escasas ganas de nada. Poco se sabe de aquella sonrisa que iluminaba su rostro hace bien poco. Todo son caras largas y confusión provocada por cierta sensación de haber perdido el camino correcto.

No es grave siempre que se trate a tiempo. Pero se precisa remedio cuanto antes y huir de la condescendencia para apelar a la exigencia. Bien está que ya sean seis las jornadas consecutivas sin perder, pero el recital de impotencia ofrecido el viernes ante la Cultural obliga a quienes restaban importancia al estado del enfermo a volver a repasar su analítica. Y a actuar a quien corresponda.

Nadie cuestiona a Natxo. Él es quien debe dar con el tratamiento adecuado. El técnico está en la obligación de revisar su manual de estilo en casa y dotar a su equipo de una mayor agresividad en forma de presión adelantada y colmillos afilados aunque el entrenador sigue empeñado en bascular y dosificar la presión, quizá para no castigar en exceso físicamente a los suyos.  Pero ya en Sevilla se advirtió cierto deterioro en este apartado. Especialmente en dos puntales: Febas y Toquero, dos futbolistas que, en apenas unas semanas, parecen haber perdido una ingente dosis de frescura y dinamismo. Especialmente preocupante es el caso del vasco, que parece agotado con apenas unas cuantas carreras, cuando hace poco más de un mes derrochaba gasolina para presionar al rival incluso en el descuento.

No son los únicos que no están en su mejor momento. Hay más. Pero ambos encarnan la pérdida de brillo de un Zaragoza errático, confuso, desnortado y triste. Quizá todo responda  a una cuestión física, a la acumulación de partidos en poco tiempo y a los consabidos picos de forma. Quizá sea, sin embargo, cuestión de planteamiento, de elección de futbolistas y de un necesario cambio de modelo en busca de mayor profundidad y menor previsibilidad. O quizá haya un poco de todo. Lo que parece claro es que algo le pasa a un Zaragoza que se ha desprendido de parte de aquellas esperanzadoras sensaciones que invitaban a soñar.

El Alcoraz dictará sentencia. Un Huesca fornido en su feudo examinará la capacidad de recuperación de un Zaragoza al que, de un plumazo, se le ha borrado la sonrisa de la cara. La obligación de Natxo es rescatarla, tanto en el rostro de sus jugadores como en el de la afición. Y, para ello, se impone tratamiento para reconvertir este equipo pesado, plomizo y gris en aquel amigo optimista, fiable y lleno de vida. 

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El Desmarque