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La opinión de Jorge Oto

Parece mentira

Escrito por Jorge Oto

Lunes, 04 Abril 2016 19:11
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Parece mentira que el Real Zaragoza haya cambiado tanto en apenas mes y medio. Parece mentira que aquel equipo agresivo, intenso y que mordía al rival a base de una presión a su primera línea, aparezca ahora desgastado, lento, débil, extremadamente vulnerable y casi inofensivo. Parece mentira que Culio, al que muchos considerábamos figura clave en el ascenso, sea el mismo jugador que cuando llegó. Porque aquel carácter y espíritu de sacrificio han dejado paso ahora a un recital de errores y pasos en falso.

Parece mentira que Carreras insista en no rectificar y que siga apostando por jugadores que no están para la titularidad. El caso más flagrante es Dorca, un futbolista útil pero nunca indispensable. Pero el técnico catalán se ha empeñado en su concurso aun a costa de modificar el dibujo. La cota más elevada de temeridad la alcanzó en Elche, donde arriesgó demasiado manteniendo en el campo al centrocampista a pesar de haber sido amonestado en los primeros compases del choque. Me niego a creer que el entrenador haya perdido esa capacidad para leer partidos y aplicar sensatez en sus decisiones. Si rescata esas virtudes, todo será más sencillo.

Parece mentira que Ángel, al que no se le puede negar su ingente dosis de entrega, sea capaz de fallar tantos mano a mano contra el portero rival. No está el Zaragoza -con un número insuficiente de delanteros desde el verano- como para desaprovechar las pocas ocasiones que crea. Parece mentira, asimismo, que a Dongou, que solo ha sido una vez titular, se le critique con tanta dureza mientras que sobra complacencia con el canario. Quizá, una posible solución para acabar con la pertinaz sequía anotadora actual pueda pasar por ubicarlos a los dos juntos de inicio y apostar por un 4-4-2 con Culio y Ros en el centro. Al menos, se podría intentar.

Parece mentira que el Zaragoza no sea capaz de luchar por el ascenso directo en una liga tan igualada en deméritos. Y que el segundo presupuesto de la categoría camine ahora por mitad de la tabla clasificatoria fuera incluso de puestos de play off . Parece mentira que ahora se asuma que la irregularidad propia hace prácticamente inviable soñar con los dos primeros puestos cuando aún quedan 30 puntos en disputa.

Parece mentira, en fin, que el zaragocismo acumule ya toda una década de desazón, angustia y calvario. Por eso ahora es pesimista y se deja llevar por el derrotismo. Al fin, se había ilusionado con poner fin a este sufrimiento y las dos derrotas consecutivas han devuelto los nubarrones. Pero hay tiempo, vida, equipo y entrenador. Y fe. Parece mentira que haya quien pretenda darse por vencido cuando nada está perdido todavía. De  verdad.

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El Desmarque