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"La declaración de intenciones es un paso para recuperar valores"

Mi Zaragoza

Escrito por Chesus Santamaría

Lunes, 01 Febrero 2016 11:41
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Mi Zaragoza ya no es mi Zaragoza. Ni el tuyo. Ni el suyo. Ni el de nadie a excepción de sus propietarios. Fue de todos hasta el principio de los años noventa cuando lo compró Alfonso Solans, después lo heredó su hijo, que se lo vendió a Agapito y ahora lo han comprado los patronos de la Fundación Zaragoza 2032.

Hasta esa conversión de clubes a Sociedades Anónimas Deportivas había elecciones cada cuatro años y los socios elegían a su presidente. Es decir, los dirigentes estaban sometidos a la decisión de los que anualmente renovaban su carné y su gestión siempre tenía que pasar por ese examen.

Desde que Solans compró el Real Zaragoza, él y todos los demás dueños han hecho lo que les ha dado la real gana. Al igual que todos los propietarios de todos los clubes del mundo. Sin ninguna impunidad. Y todos aguantan la presión porque la presión actual es relativa y no es vinculante como sí que lo eran las antiguas elecciones.

La mayoría de los dueños de clubes han ido yendo  y viniendo por intereses económicos particulares y motivos políticos generales. Las gestiones han sido alabadas y criticadas siempre por las aficiones. Pero eso poco ha tenido que ver en el devenir de los clubes.

Uno de los mejores presidentes del Real Zaragoza, probablemente el mejor, fue Miguel Beltrán Picapeo allá por los años ochenta. Su empeñó propició que el club pudiera traer al mejor jugador europeo de la época como era Nasko Sirakov. Su idea sobre los entrenadores hizo que apostara por un joven Radomir Antic y puso como ayudante a un jovencísimo Víctor Fernández. Trajo a Pardeza y a Higuera e hizo debutar a Villarroya. Pocos valoraron su gestión y dimitió asqueado en los últimos años de vida antes de la llegada de las Sociedades Anóminas.

También recuerdo críticas a Alfonso Solans padre. La gente le pedía que pusiera más dinero para ir mejor. Criticaron la extraña operación de Fernando Cáceres cuando acabó en el Valencia con Boca Juniors como equipo puente. Con Solans hijo era un clásico el ‘Solans cabrón, tira de talón’. Ahora se les recuerda a ambos con nostalgia y muchos ya reconocen su error en las críticas.

El Real Zaragoza y la mayoría de equipos, excepto los que siguen siendo  clubes, bailan al ritmo que marcan sus dueños. Nadie mira por la filosofía histórica de juego del equipo a la hora de buscar entrenadores y jugadores, nadie vigila el patrimonio, da igual el endeudamiento, los cargos importantes se asignan en muchos casos por amiguismos….

La Fundación que dirige actualmente el Real Zaragoza prometió a su llegada ir devolviendo el club a los socios de manera paulatina. Realmente no sé cómo lo van a hacer. Pero esa declaración de intenciones ya es un paso para que se recuperen los valores sentimentales en el fútbol y para que el Real Zaragoza vuelva a ser mi Real Zaragoza, tu Real Zaragoza y nuestro Real Zaragoza.

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El Desmarque