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Escoltado por Alcolea, Gil y Ortí debe ser el alma del ascenso

Vallejo y diez más

Escrito por Chesus Santamaría

Martes, 05 Abril 2016 19:22
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El ascenso de categoría requiere algo más que fútbol. El ascenso a Primera división requiere mucho más que calidad. Subir exige corazón y, ahora mismo, el corazón en el Real Zaragoza lo pone Jesús Vallejo. Canterano de los pies a la cabeza con muchas horas acreditadas de frío, sudor y lágrimas en la Ciudad Deportiva. Sufridor empedernido y testigo directo de los dos últimos ascensos. Alma del equipo con la cinta en el brazo o desde la camilla. El regreso a la élite pasa por Vallejo.

Lamentablemente, hay mucha experiencia en ascensos por estas tierras regadas por el Ebro. Todo zaragocista con memoria sabe de la importancia de la cantera en las hazañas más recientes. El primer año el corazón lo puso Cani, el segundo lo puso Ander Herrera y este le toca a Jesús Vallejo. Cani marcó en Oviedo el gol de Primera, Ander lo hizo en El Alcoraz y el de Vallejo está al caer. Vuelve el central aragonés, el que recorría hasta el año pasado las aulas del instituto Goya con la mochila del Real Zaragoza, el que se pone americana para acudir a los actos del club porque así lo considera oportuno, el que se emociona cuando los de Loscos, su pueblo, le hacen una Peña…

Pero no me quiero olvidar de los otros corazones zaragocistas que laten a su lado en esta aventura. Es injusto olvidarse de Gil, que ya aportó ese gol con ayuda ante el Albacete. No sería de ley no nombrar a Jorge Ortí, tras superar un par de lesiones duras.

Pero me guardo un trozo de texto especial para Pablo Alcolea. Otro zaragocista de cuna, de la quinta de Brunete, de los que saben de qué va esto. Quiero hacer pública una anécdota del vestuario en la campaña pasada: Un jugador importante, pero recién llegado (como casi todos) y joven, pidió a Vallejo- que empezaba a ser asiduo al primer equipo- que le limpiara las botas en un gesto para demostrar la jerarquía del grupo. Ahí apareció Alcolea y su fuerza: “Jesús, no le hagas caso, que se las limpie él”. Saquen sus propias conclusiones de cómo se protege a un cachorro...

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