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La última bala de Juliá

Escrito por Óscar Marco

Domingo, 11 Diciembre 2016 08:52
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Imagen de archivo de Narcís Juliá (Foto: Dani Marzo)

No corren buenos tiempos para el director deportivo del Real Zaragoza. El desarrollo de la temporada ha puesto en entredicho la confección de una plantilla con graves carencias, sobre todo, en la parcela defensiva. Todos sabemos que Juliá acudió al mercado con pocos billetes y mucha calderilla, incluso con la obligación de pagar la cuenta de la temporada anterior –léase Javi Álamo y José Fernández-, pero la realidad es que el director deportivo no estuvo fino en verano. Bueno, sí que cumplió con nota a la hora de quitarse los productos que tenían mala pinta (Pedro, Abraham, Culio, Manu Herrera,…), donde realmente se equivocó fue a la hora de comprar.   

En la portería, por ejemplo, el Real Zaragoza fue capaz de dejar escapar a Bono después de formarle dos años como cedido. Hoy, el portero marroquí triunfa en el Girona y sueña con el ascenso a Primera. Además del mencionado Manu Herrera, que encontró acomodo en el Betis, también salieron a préstamo Whalley al Sporting y Alcolea al Toledo, para hacer hueco a un Irureta que ha defraudado en La Romareda y, por otra parte, subir del Aragón a Ratón, un guardameta de extraordinarias condiciones que vive su bautismo de fuego en Segunda División. Siendo benévolos, me atrevo a decir que la gestión de la portería, el puesto más específico de cualquier equipo, ha sido un desastre 

No creo, en cualquier caso, que este cúmulo de despropósitos haya llevado al Real Zaragoza a ser el equipo más goleado de la categoría. Eso es cosa de todos, se suele decir. Y añado yo, por encima de todos, de la defensa. Es en la retaguardia donde Juliá ha estado más lejos de acertar. Popa ni está, ni se le espera, y Bagnack, pues Bagnack estaba el 31 de agosto a punto de firmar por el Almudévar –no es una forma de hablar, me refiero al equipo de Ángel Royo, donde la trenza-.

Cosas del destino, el Real Zaragoza no consiguió desvincular ni a Chechu Dorado del Rayo ni a Chus Herrero del Anorthosis, y sobre la bocina Bagnack cambió el filial del Huesca por La Romareda… En el lateral llegó Casado, un “futbolista tipo de cualquier filial, muy aseado, con buenos conceptos y muy poca capacidad para competir”. La verdad es que en Sevilla, donde jugó en el Betis al salir del Castilla, dieron en el clavo al definirle. Todo hay que decirlo, no todo han sido errores, Marcelo Silva es un buen central de Segunda, y Fran apunta cosas y en el futuro quizás sea un buen lateral. Mención aparte merece la llegada ya con el mercado cerrado del `sin equipo´ José Enrique. Fichajazo, sin duda, pero esta llegada se la apuntamos a la limón a Zapater y Cani. 

Tenía pensado repasar todos los movimientos para llegar a la conclusión del titular del artículo, que Juliá está ante su última oportunidad, pero creo que tampoco es cuestión de cargar contra nadie, que todos nos equivocamos. Yo el que más. Por eso, de la elección de los tres últimos entrenadores, Carreras, Milla y Agné, con matices pero todos perfil Masía, ya hablaremos otro día. Sólo queda confiar en que Juliá esté en el mercado de invierno mejor situado en el mostrador que sus homónimos de Reus, Huesca o Cádiz, por citar a tres clubes con menos capacidad económica que el Real Zaragoza y que están compitiendo que da envidia verlos. Lo dicho, ojalá la última bala impacte en el centro de la diana. Que ya toca.

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El Desmarque