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Equipo y afición deben de mantener los pies en el suelo

Son dos victorias, ni más, ni menos

Escrito por Óscar Marco

Jueves, 18 Febrero 2016 19:16
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La victoria en Córdoba, en plena exaltación amorosa de San Valentín, provocó un arrebato zaragocista casi olvidado en orillas del Ebro. El domingo por la tarde se hablaba del mejor partido de los últimos tiempos, de que jugando así no hay nadie mejor en Segunda, de que el play off casi parecía peccata minuta y que el único objetivo tenía que ser el ascenso directo. Tres afirmaciones que, afortunadamente, el paso de los días se han rebajado de mayúsculas a minúsculas.

Vaya por delante que yo pienso que el de Córdoba fue el mejor partido del Real Zaragoza en lo que va de temporada, que pocos equipos en la categoría son capaces de ofrecer esa solvencia y que el ascenso directo tiene que seguir siendo el objetivo, pero la cuestión es que, ahora más que nunca, club, equipo y afición deben de mantener los pies en el suelo. Solo se han ganado dos partidos, antes dos rivales directos y con muy buenas sensaciones, pero solo dos partidos. Es más, el Real Zaragoza estaba tan tocado que aún sigue fuera de la zona de promoción, a dos puntos del sexto y a seis del ascenso directo. El objetivo tiene que ser prolongar en el tiempo el estilo y mantener su arrebatadora personalidad, dos argumentos con los que llegarán más victorias, más puntos y, como consecuencia de ello, la presencia en la zona de ascenso a Primera División.

La primera persona en rebajar la euforia zaragocista fue Lluis Carreras en la rueda de prensa posterior al triunfo en Córdoba. El técnico reconoció que su equipo le gustó y que había hecho bien muchas cosas, pero enseguida alternó los elogios con cuestiones a mejorar. Carreras mejor que nadie sabe que son dos victorias, ni más, ni menos. Lanzar las campanas al vuelo hubiera supuesto un grave error, así que el paso de los días y, sobre todo, la aparición del Osasuna en el horizonte han calmado los ánimos. En la calle se palpan las ganas de que llegue el domingo, tanto que la afición arropará a sus futbolistas en el desplazamiento más desagradable de la temporada. Es decir, se ha empezado a ganar el partido de rivalidad –geográfica, nunca deportiva- desde la humildad, sin sacar pecho, porque todavía no se ha hecho nada, pero este nuevo Real Zaragoza ha dejado ver que es capaz de hacerlo todo.

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El Desmarque