Facebook Twitter Youtube
Libre y directo, el blog de Óscar Marco

Lalo Arantegui, fútbol por las venas

Escrito por Óscar Marco

Martes, 28 Febrero 2017 11:02
Reportar vídeo Reportar

1       
Pulse para ampliar

Lalo Arantegui (Foto: SD Huesca).

Conocí a Lalo Arantegui en 1998. Estoy convencido de que él no lo sabe, pero yo recuerdo perfectamente aquel día. Era mi cumpleaños, 20 primaveras, que celebré trabajando con mis compañeros del añorado Diario EQUIPO. Unos meses antes, mientras terminaba mis estudios de periodismo, había entrado en la mejor escuela de vida que se podía tener, una redacción que cada día hacía un milagro para y por el deporte aragonés.

La tarde en cuestión, Lalo marcó el primer gol del Real Zaragoza B en Zorrilla, era su décimo tanto de la temporada y el míster del filial, Manolo Villanova, decidió que fuese él quien atendiese a la prensa. Fueron cuatro preguntas rápidas, tres del partido y una de su futuro. Pese a su buena temporada, el salto al primer equipo parecía una quimera, pero Arantegui lo tenía claro: “Yo quiero a ser futbolista, aquí o en otro sitio. Si tengo que hacer las maletas, las haré”. Una respuesta convincente que resultó ser la antesala de su larga trayectoria como futbolista. Lalo Arantegui ha sido un obrero del fútbol, con más de diez camisetas distintas en su álbum de fotos, tras recorrer la península de norte a sur y de este a oeste.

No tuve contacto con el nuevo director deportivo del Real Zaragoza tras marcharse de la Ciudad Deportiva, hasta que volví a entrevistarle en el verano del año 2002 cuando fichó por el Binéfar. Lalo regresaba a Aragón “tremendamente ilusionado” de la mano de Paco Rúa para jugar en El Segalar, pero las cosas no salieron todo lo bien que ambos esperaban. Al final del curso, Arantegui sumó 13 goles que, sin embargo, no impidieron el descenso del conjunto oscense a Tercera División. Tocaba, otra vez, hacer las maletas, siempre con el sueño de vivir un ascenso siendo protagonista. Y digo siendo protagonista porque en su primera experiencia lejos de casa, Lalo Arantegui ascendió con el Levante a Segunda, era el Levante de otro aragonés, el incombustible Salillas, pero Lalo apenas tuvo protagonismo esa temporada. Ese anhelado ascenso llegó temporadas después y, cosas del destino, fue en su regreso al fútbol aragonés para defender los colores de la Sociedad Deportiva Huesca.

Era la temporada 2007-2008, en los primeros años de Aragón TV, cuando mi relación con ese vestuario de tantos y tan grandes ex zaragocistas –Sorribas, Rodri, Dorado, Ripa, Edu Roldán o el propio Manolo Villanova- fue prácticamente diaria. Con esos jugadores, y mejores personas –no quiero olvidarme del gran Edu Navarro-, cualquiera que fuese el objetivo iba a ser solo cuestión de tiempo. Eran los inicios del actual proyecto azulgrana y Lalo contribuyó partido a partido, con 10 goles, a subir al `Huesqueta´ a Segunda División, categoría que disfrutó por primera vez al curso siguiente, aunque solo fuese en seis encuentros antes de marcharse al Aguilas murciano. Arantegui, siempre consciente de que un día se acabaría la partida, colgó las botas un año después en la Sociedad Deportiva Ejea. Había vuelto a Aragón para vivir sus últimas carreras y sus inolvidables golpeos a balón parado. Fue un punto y seguido. Se acababa su carrera como jugador, comenzaba su labor en los despachos.

Esta historia, la del paso de Lalo por la secretaría técnica del Ejea, del Real Zaragoza y del Villarreal, antes de llegar a la dirección deportiva del Huesca, es de sobra conocida. En los últimos tiempos, he vivido de cerca su crecimiento profesional. Sigue siendo un tipo honesto, con las ideas muy claras, al que le corre el fútbol por las venas. Ha sido en La Romareda donde más rápido se han dado cuenta de su enorme potencial, pero Atlético de Madrid y Mallorca también seguían de cerca sus pasos. Arantegui es un currante del fútbol, siempre lo ha sido, pero es que además lo ve bien y acierta en los fichajes. Justo lo que necesita el Real Zaragoza, el club de sus amores. Bienvenido a casa, Lalo.

03 CLICK PARA RESPONDER

 

 
El Desmarque